infoRETAIL.- El sector del gran consumo afronta con incertidumbre los nuevos aranceles del 20% impuestos por Estados Unidos a la Unión Europea (UE), que han sido anunciados hace unas horas por el presidente norteamericano Donald Trump. Fuentes de la industria y la distribución consultadas por infoRETAIL muestran su preocupación respecto a esta decisión y aseguran que tendrá efectos negativos en las empresas y consumidores.
Aecoc ha trasladado al Gobierno de Pedro Sánchez la necesidad de apostar por una Europa más unida y reforzar el mercado único. Además, ha compartido con varios miembros del Consejo de Ministros que es más importante que nunca fortalecer políticas orientadas a favorecer la competitividad de las empresas españolas y evitar medidas que puedan debilitar el mercado único, en un contexto de máxima competencia global.
En particular, se ha subrayado la importancia de tratar de frenar el “tsunami regulatorio” generado en los últimos años, reducir la carga burocrática y avanzar hacia una mayor armonización legislativa con la Unión Europea para garantizar la eficiencia del mercado único tanto español como comunitario, ya que la fragmentación de este mercado es un lastre para la capacidad competitiva de las empresas españolas y el desarrollo de una Europa más cohesionada y fuerte globalmente.
“La medidas arancelarias anunciadas por el Presidente Donald Trump merecen una respuesta firme de Europa. También desmontar algunas de las falsedades para justificar estas medidas. Es necesario retomar el diálogo con el gobierno de Estados Unidos para evitar una escalada proteccionista que sera negativa para todos”, ha manifestado el presidente de Aecoc, José María Bonmatí.
Desde La Distribución (antigua Anged) se muestra cautos en estos primeros momentos tras el anuncio de la subida de las tasas arancelarias: “Lo primero que habrá que hacer es analizar, junto con todos los eslabones de la cadena de valor, el impacto que esta medida va a suponer. Es un tema complejo de medir porque no afectará de igual manera a toda la industria, y en el caso del sector primario, esto también será así, ya que no todos los productores están expuestos de la misma manera”.
Aecoc, La Distribución y Asedas analizan el impacto de esta medida en el conjunto del sector y apelan al diálogo
“Desde La Distribución, la idea es colaborar con el objetivo de encontrar soluciones que permitan garantizar la competitividad de la cadena agroalimentaria española, en coordinación y escucha con la UE”, añade la entidad que agrupa a empresas como Alcampo, Carrefour, Eroski, El Corte Inglés, Ikea, Fnac o Leroy Merlin.
Asedas, por su parte, hace un llamamiento a las autoridades españolas y europeas a emitir una respuesta proporcionada y a acelerar los cauces de diálogo: “Nos enfrentamos ahora a un nuevo desafío por la variedad de productos que pueden verse afectados y por el alcance incierto de esta guerra comercial, que puede alterar las cadenas de suministro del comercio internacional”.
No obstante, la asociación que acoge a enseñas como Mercadona, Lidl, DIA, IFA o Euromadi, apela a la actuación responsable del sector: “La distribución alimentaria española responderá, como ha demostrado en las últimas crisis -pandemia, catástrofes naturales, inflación…-, con responsabilidad para mitigar en el consumidor lo más posible los efectos que pudieran derivarse de este nuevo desafío”.
Otras fuentes del sector de la distribución alimentaria también alertan sobre los peligros del “proteccionismo” y advierten de que la escalada de aranceles “es un juego inútil”. Por ello, muestran su “apoyo a la libre competencia” y expresan su “solidaridad” con los sectores afectados.
Apuesta dimplomática de la industria
Por su parte, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) también ha expresado su preocupación por el anuncio del presidente de Estados Unidos de imponer nuevos aranceles a productos de la Unión Europea. La entidad presidida por Ignacio Silva confía en que se alcance una solución diplomática con urgencia, pero insta a las autoridades españolas y europeas a responder con unidad, firmeza y proporcionalidad, evitando una escalada de represalias comerciales.
La federación valora positivamente las medidas anunciadas por el Gobierno y destaca la necesidad de apoyar a las empresas mediante la reducción de costes regulatorios, el aumento de la productividad y la adopción de estrategias que refuercen la competitividad, especialmente de las pymes.
FIAB insta a las autoridades españolas y europeas a responder con unidad, firmeza y proporcionalidad, evitando una escalada de represalias comerciales
En concreto, el Gobierno ha anunciado la movilización de 14.100 millones de euros para proteger a la economía española de esta diatriba comercial. Estas ayudas se repartirán en dos ejes. El primero contará con dos líneas de avales ICO para facilitar a las empresas el acceso a más financiación, la modernización o instalación de nuevas plantas productivas y la ejecución del Plan Moves para estimular al sector del automóvil, cuyos aranceles serán del 25%.
El segundo eje de ayudas consistirá en medidas para reorientar y relanzar la capacidad productiva de las empresas españolas. Para ello, el Gobierno va a canalizar 5.000 millones de euros del Plan de Recuperación para las industrias cuya actividad quede mermada por el shock arancelario. Del mismo modo, Pedro Sánchez pedirá a la Unión Europea que intensifique sus relaciones comerciales con Mercosur
FIAB subraya la importancia de seguir promoviendo los productos españoles en Estados Unidos, principal destino de exportación fuera de la UE, sin buscar mercados alternativos como sustituto exclusivo. No obstante, considera clave la diversificación comercial y la ratificación de acuerdos con otros países.
La Federación recuerda que, durante el primer mandato de Trump, se impusieron aranceles a 113 productos alimentarios españoles, afectando al 53,1% de las exportaciones a Estados Unidos. Aún está pendiente la eliminación de esos gravámenes, así como los aplicados a la aceituna negra de mesa, por lo que FIAB insta a resolver este conflicto.
Dificultades en la exportación
En la actualidad, España cuenta con aproximadamente 18.500 empresas exportadoras de alimentos y bebidas, situándose como el cuarto mayor exportador de la UE y entre los diez primeros a nivel mundial.
Precisamente desde el Club de Exportadores e Inversores Españoles recuerdan que en 2024 el sector agroalimentario realizó exportaciones a Estados Unidos por valor de 3.400 millones de euros, destacando 390 millones de dólares de la industria vinícola.
De hecho, el organismo presidido por Antonio Bonet considera que la nueva medida de Trump es “particularmente crítica” para el sector vinícola, donde la posible imposición de aranceles del 200% podría expulsar prácticamente al vino español del mercado estadounidense, que actualmente representa exportaciones por valor de 390 millones de euros.
En 2024 el sector agroalimentario realizó exportaciones a Estados Unidos por valor de 3.400 millones de euros
“Los aranceles anunciados por Estados Unidos están totalmente injustificados en el caso particular del vino si tenemos en cuenta que actualmente la diferencia arancelaria que hay entre las tarifas que aplican la UE y Estados Unidos es mínima”, ha destacado el director general de la Federación Española del Vino (FEV), José Luis Benítez, añadiendo que esta medida “perjudicará a las bodegas españolas y europeas pero también a los consumidores estadounidenses, que consumen más vino del que producen, y provocará incertidumbre económica y aumento de precios en Estados Unidos y en la UE”.
En este sentido se ha manifestado también Dcoop, que advierte de que la imposición de aranceles del 20% por parte de Estados Unidos encarecerá alimentos esenciales como el aceite de oliva, el vino y la aceituna de mesa. Además, critica la falta de una respuesta contundente por parte de la UE y España para defender los intereses del sector, exigiendo unidad ante esta nueva barrera comercial.
Dcoop, que exporta más de 200 millones de euros anuales a Estados Unidos, teme que estos aranceles desvíen productos europeos a otros mercados, aumentando la competencia y presionando a la baja los precios.
Incremento de precios al consumidor
De hecho, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha mostrado su preocupación por el impacto de esta medida y las consecuencias que una guerra arancelaria pueden tener en la situación económica de los consumidores.
OCU advierte que la generalización de aranceles tendrá consecuencias negativas para todos los consumidores sin excepción. El efecto más directo e inmediato será la subida de precios de los productos importados directamente de Estados Unidos. Es prácticamente seguro que la UE tome represalias, como ya se ha hecho un arancel del 25% a importaciones de Estados Unidos como el whisky bourbon, los pantalones vaqueros o motocicletas en represalia por los aranceles estadounidenses al acero y aluminio europeos impuestos en 2018 y aún no resueltos.
La imposición de aranceles puede provocar una subida generalizada de los precios y una reducción de la variedad en el surtido, así como retrasos en las entregas y escasez temporal de productos
Los aranceles van a suponer una menor variedad de productos al alcance de los consumidores, reduciendo la oferta y la capacidad de elección de los consumidores. Algunas marcas o fabricantes podrían optar por retirar sus productos del mercado europeo si los aranceles hacen que su comercialización no sea rentable. Esto puede reducir las opciones disponibles para los consumidores en sectores como la tecnología, la moda o la alimentación.
OCU denuncia que la guerra comercial puede provocar un incremento general de los precios, que empobrecería a todos los consumidores, incluso aunque no se compren directamente productos importados; y es que los productos fabricados en Europa también pueden verse afectados si dependen de componentes o materias primas importadas que pasen a estar sujetas a aranceles. El incremento de los costes de producción en sectores como el agrícola o el industrial acabará trasladándose a la cesta de la compra. "Esta subida va a afectar más a los consumidores en situación de vulnerabilidad económica", advierte la organización.
OCU señala que otro efecto indeseado de la guerra arancelaria serán los retrasos en las entregas de los productos o la escasez temporal. Los aranceles pueden afectar a los productos finales que llegan a las tiendas, pero también a los productos intermedios que utilizan los fabricantes para integrarlos en su proceso productivo. Si los aranceles afectan a componentes como microchips o baterías, podrían repetirse situaciones como las que vivimos durante la pandemia: esperas más largas para recibir un móvil, un coche o un electrodoméstico, o incluso precios más altos por menor disponibilidad.